Agenda joven para reinventar al país

¿Por qué no pensar que en Colombia podemos estar a puertas de una ‘alianza de confianza’ para que todo el país crea, que el futuro se hace con ellos?” Por: Mario Hernández Diario Portafolio

Sin duda que las cosas en el país no pasan por un buen momento. La gente está inconforme y hay motivos para ello, como la evidente caída en la economía, la corrupción en todos los niveles, la inseguridad urbana, el maltrato a mujeres y niños y una clase política egoísta, son algunos de los ejemplos que los ciudadanos observan con tristeza y rabia. 

En eso no podemos engañarnos y no tiene mucho sentido atribuir el desgano nacional a un supuesto pesimismo de algunos. Los colombianos del común siguen madrugando a trabajar, no bajan la guardia luego de la irracionalidad de hechos como el del centro comercial Andino y tienen fe en Colombia. 

Que bueno que la dirigencia política tomara nota de eso, en el entendido de que la bondad de los colombianos puede tener un límite de indignación.

Por eso resultan alentadores casos como el del senador Iván Duque Márquez, precandidato a la presidencia para el 2018, quien es el único –hasta ahora– que como aspirante presenta un programa serio y documentado que ha llamado ‘162 propuestas para el futuro de Colombia’, publicado en un formato muy atractivo, que merece ponerle mucha atención porque los temas-problemas, se salen del discurso vacío de nuestros políticos y no caen en la demagogia, tan común en la actividad.

Duque, quién fue calificado como el mejor senador en el 2016, sorprende por su formación académica y claridad conceptual, y es un ejemplo de renovación que tanto se pregona, pero que poco o nada se practica en el país. 

Con 40 años, un poco menor que mi hijo mayor, se parece al nuevo presidente de Francia, Emmanuel Macron, quien va camino a constituirse en el soporte de la recuperación de la confianza en un país en repliegue y en una Europa con escepticismo destructor que solo presagiaba pesimismo. Aparece Macron y en solo un año de campaña llega a la Presidencia. Un símbolo cálido y moderno de la política, que si se hace bien, es capaz de hacer soñar y de convencer. Es el principio de la reinvención. ¿Por qué no pensar que en Colombia podemos estar a las puertas de una “alianza de confianza” para que todo el país crea, en particular la clase media y los jóvenes, que el futuro se hace con ellos? Eso lo tiene que liderar alguien con credibilidad, sin vicios y mañas, como Duque. Eso es reinventarnos.

Sin duda que en 162 propuestas cabe todo y de todo, pero miden la magnitud de las necesidades de nuestro país, pero hay temas que merecen toda la atención y sin cuya solución no podemos soñar: la familia, los niños, la educación, la salud, la innovación, el emprendimiento y la felicidad. En Colombia, no puede haber estudiantes de primera y de segunda.

Duque es un abanderado de la llamada ‘economía naranja’, pues propuso una ley en tal sentido y la sacó adelante, lo cual es importante porque puso el tema en la agenda pública, pero no garantiza nada porque en nuestro país creemos que todo se arregla con una ley y un decreto. Buena parte del futuro de la riqueza está en el desarrollo de las industrias creativas, que estimulan el conocimiento, la creatividad y el emprendimiento. Una forma concreta de reinventar la economía.

Una agenda joven para Colombia y no para satisfacer las apetencias de unos pocos. Eso sí pondría a soñar a todos. 

 


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