Austericidio

Nadie duda de que aplicar austeridad es necesario, luego de tanto derroche gubernamental.

Hace pocos días, el Gobierno Nacional presentó el proyecto de presupuesto para el 2018, en el cual se ven serias inconsistencias y graves contradicciones. Para empezar, los fundamentos macroeconómicos son optimistas frente a la desaceleración de la economía, la pérdida de confianza de la industria y los consumidores y, por supuesto, la asfixia tributaria que está espantando los deseos de inversión privada. 

Pero el problema del presupuesto presentado no está en la inconsistencia macroeconómica, sino en la incongruencia de aumentar los gastos de funcionamiento y reducir la inversión pública. Uno de los casos más notorios está en el manejo de la nómina, en el cual, para el año 2018, la Rama Ejecutiva aumenta su planta en 6.961 cargos, y los funcionarios asociados al sistema de transferencias crecen en 6.172 puestos de trabajo. Solamente la Rama Ejecutiva aumentó en 10 por ciento el número de cargos, mientras el costo se incrementó en 15 por ciento. 

¿Dónde se ven los grandes aumentos de nómina? En el sector agropecuario la nomina crece 13 por ciento; en comunicaciones, 16 por ciento; en Hacienda, 22 por ciento, y en inclusión social y reconciliación, 47 por ciento, pasando de 7.049 cargos a 10.361. Lo absurdo es que, mientras estos aumentos de nómina tienen lugar, el presupuesto de inversión cae 17 por ciento.

La tijera de inversión también evidencia severas incongruencias. Mientras el país requiere avanzar en la jornada única escolar, el presupuesto de inversión en educación cae 10,7 por ciento, afectando la necesaria expansión de la infraestructura. Mientras el país necesita mejorar la dotación de la seguridad para enfrentar los riesgos del narcotráfico y ejercer control efectivo territorial, el presupuesto de inversión para Defensa y Policía, se reduce en 9 por ciento. 

Aunque el gobierno se dedica a grandes anuncios en materia social, también es notorio que la inversión en este sector tendrá una reducción del 11 por ciento. Lo mismo ocurre con el ramo de transporte, en el cual se hacen promesas de inversión semanalmente y es notorio que en el 2018 el sector tendrá 12 por ciento menos recursos que en el 2017. 

Otro aspecto preocupante tiene que ver con el sector Justicia, en el cual se hacen declaraciones sobre la preocupante situación de las cárceles y la urgente necesidad de fortalecer la capacidad institucional. A pesar de los discursos, es evidente que este Ministerio tendrá una reducción del 47 por ciento en su presupuesto de inversión. 

Dicen que fortalecerán al campo y su presupuesto de inversión cae 5,8 por ciento; hablan del compromiso contra el cambio climático y le disminuyen 24 por ciento la inversión al sector ambiente; hacen eventos a favor de la cultura y le reducen la inversión en 21,7 por ciento, mientras que en materia de ciencia y tecnología, recortan la inversión al ramo en 42 por ciento.

Nadie duda que aplicar austeridad es necesario, luego de tanto derroche gubernamental, pero hacerlo por cuenta de afectar la inversión en sectores necesarios para el desarrollo es una torpeza, con consecuencias negativas para todo el país.


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