Diez elementos para la recuperación económica

La economía del país no va por buen camino. Colombia debe actuar ante la situación económica que vivimos para no sufrir males mayores.

La economía colombiana no va por buen camino. En el primer trimestre del año experimentamos el peor crecimiento de los últimos 15 años, y en el 2016 cerramos con el peor desempeño desde la crisis internacional del 2009. La confianza industrial y la del consumidor están deterioradas, la asfixia tributaria golpea a los generadores de empleos formales, el déficit fiscal es cercano al 4 por ciento del PIB, y tanto la inversión extranjera directa como la balanza comercial se han venido deteriorando.

Tenemos que proponerle a Colombia una clara agenda de recuperación económica que evalúe los aspectos fiscales, de clima de negocios, competitividad, inversión y generación de empleo. La agenda de recuperación debe estar sustentada en 10 elementos concretos que se apliquen como una carta de navegación en los próximos cuatro años. 

1.Eliminación de gastos innecesarios y mejor focalización: hoy el 60 por ciento del presupuesto de inversión no corresponde a gastos económicamente productivos, lo que amerita una rápida mejora en la clasificación de gastos. Del mismo modo son aberrantes los gastos de los últimos años en publicidad y eventos, al igual que la expansión desmedida en nóminas y contratos. Los gastos innecesarios deben terminar y se deben introducir mejores mecanismos de presupuestos de funcionamiento condicionados por el desempeño de las entidades públicas. También urge la aprobación de un estatuto nacional de subsidios que mejore la focalización y asignación del gasto a los más vulnerables. 

2.Reducción de trámites y obstáculos: el Estado debe mejorar la prestación de servicios a los empresarios e inversionistas con reglas de juego transparentes asociadas a mejorar su desempeño. Las excesivas demoras en devoluciones de impuestos, los elevados anticipos tributarios, el empleo de la anacrónica figura de la renta presuntiva, las demoras en los certificados de buenas prácticas de manufactura, la ausencia de ventanillas únicas de trámites para muchos sectores estratégicos, deben ser corregidas de inmediato. Por supuesto, debe asegurarse la estabilidad jurídica para el desarrollo de negocios.

3.Simplificación tributaria y reducción de impuestos: Colombia tiene hoy una tarifa de renta corporativa que está por encima del promedio regional, el promedio mundial y el promedio de la Ocde. Esas tarifas en un entorno de desaceleración están teniendo efectos negativos. Debemos reducir las tarifas corporativas a niveles competitivos, disminuir impuestos al consumo mediante la ampliación de bases y mecanismos de devolución a los sectores más vulnerables. Desde luego, el Estatuto tributario debe ser más simple y con menos complejidad para permitir la facilidad en la presentación efectiva de declaraciones.

4.Incentivos a la inversión: Colombia debe recuperar altos niveles de inversión en sectores tan importantes como el industrial, agroindustrial, minero energético, turismo y los de valor agregado tecnológico. El país, hoy, debe hacer una reingeniería a las exenciones tributarias, pero debe mantener incentivos a la inversión que se traduzcan en generación de empleos formales permanentes.

5.Reducir la evasión de impuestos de renta e IVA: el fortalecimiento de la Dian debe tener como objetivo mejorar la fiscalización. Para ello, el empleo de la factura electrónica, la mayor densidad de funcionarios de fiscalización y la presencia regional de la Dian deben tener como meta mínima la reducción en 50 por ciento de la evasión en los dos impuestos de mayor recaudo.

6.Diversificación exportadora: Colombia debe tener un mejor aprovechamiento de los tratados de libre comercio y diversificar los productos y aumentar el número de empresas que llegan a esos mercados. Para ello se debe fortalecer el papel real de Pro-Colombia y dar más facilidades a pequeños y medianos exportadores. 

7.Desarrollo de los mercados de capital: debemos incentivar que más empresas puedan llegar a la bolsa, y que más ciudadanos accedan con reglas de juego claras y beneficios transparentes a la adquisición de productos de renta variable. Hoy, con menos de 80 empresas listadas y menos de 10 que transen más de 5 millones de dólares diarios estamos por debajo de países comparables en la región. 

8.Reducción del costo país: en un entorno competitivo debemos corregir las fallas que hacen el país un lugar con altos costos de energía y desempeño logístico. Los marcos regulatorios deben apuntar a este propósito. 

9.Realinear la regla fiscal: este compromiso debe cumplirse, pero en condiciones progresivas acordes con los cambios estructurales que hemos vivido. Por eso es necesario redefinir plazos y esterilizar parte de los ingresos petroleros generando ahorros estructurales.

10.Apostar por las cadenas de valor y la transformación productiva: Colombia debe tener una política de industrialización y transformación productiva que fortalezca las cadenas de valor para el consumo interno y el internacional. Los vínculos de universidad y empresa, el acceso crédito de largo plazo, la facilidad para la importación de bienes de capital y las facilidades para ciencia, tecnología e innovación son determinantes.

Colombia debe actuar ante la situación económica que vivimos para no sufrir males mayores. Con estas diez propuestas debemos iniciar un cambio estructural hacia un modelo donde nos destaquemos por la generación de empleos formales y la formación bruta de capital.

 


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