El opositor del gobierno que mueve los temas económicos en el Congreso

En poco más de un año, el senador Iván Duque Márquez se ha convertido en la voz cantante de los grandes debates económicos en el Congreso de la República. Ya es reconocido como uno de 

Cuando era niño esperaba con ansias la llegada a casa de su padre, el exregistrador Nacional y exministro, Iván Duque Escobar, no solo para hablar del libro que cada uno leía en ese momento, sino también para recibir los periódicos del día y devorar las páginas deportivas y económicas. Esos eran los tiempos en que en Colombia se discutía la posibilidad de una nueva constituyente y su equipo, América de Cali, le ganaba a cuanto rival se le cruzaba.

Treinta años después, ese amor por la lectura e intercambio de ideas se mantiene en su hogar. De hecho, cada vez que habla con su padre espera la reiterada pregunta: “mijo, ¿qué está leyendo?”.

No obstante, la vena política no llegó por el apellido Duque, vino por el lado Márquez.Fueron su abuela y su mamá, esta última politóloga, quienes por horas le hablaban de los grandes personajes de la política en el siglo XX. Alfonso López Pumarejo, Alberto Lleras y Darío Echandía fueron algunos referentes. En esas tardes de sofá escuchó acetatos, que luego heredó, con discursos de Jorge Eliécer Gaitán. Por eso sostiene que en toda su vida ha estado con la política en su mente y corazón. 

La economía, esa que encontraba en los periódicos, ha sido otra de sus pasiones. Era tan grande su interés por estos temas que, cuando decidió estudiar Derecho, lo hizo para dedicarse al derecho económico. Conocer el funcionamiento de los mercados de capital, las operaciones de comercio exterior y la hacienda pública eran sus grandes objetivos. Posteriormente complementó su formación como abogado con maestrías en derecho económico de American University y en políticas públicas en Georgetown.

Por ello, toda su vida profesional se enfocó en estos temas, iniciando como consultor de la CAF, asesor de Juan Manuel Santos en el Ministerio de Hacienda, consejero en el BID para Colombia y Perú, asesor del Panel de Investigación para examinar un incidente entre Turquía e Israel en el mar Mediterráneo y jefe de la división de asuntos culturales del BID,área encargada de fomentar la economía naranja, una de las banderas que quiere impulsar desde el Senado.

Pero su vida no solo ha sido política, derecho, economía y libros. En los ochenta, mientras estudiaba en el colegio, con el cabello un poco más largo y la rebeldía propia de la juventud, fue el vocalista de la banda de rock del colegio. Desde entonces ha sido seguidor de la música de Led Zeppelin y la guitarra de Mark Knopfler.

Quizá por esa visión holística, le gusta el debate con ideas, especialmente cuando va acompañado de convicción y principios. Por eso en su equipo legislativo tiene colaboradores que no necesariamente piensan igual que él y, en algunos casos, tienen filiaciones políticas diferentes; para la muestra, su asesor-jefe fue miembro del gabinete de Clara López, cuando ella fue alcaldesa.

Del Congreso le gusta la posibilidad de estudiar varios asuntos, debatir e influenciar cambios para el país. Igualmente, reconoce que en este espacio ha generado relaciones de respeto y admiración con colegas de orillas opuestas como Luis Fernando Velasco, Jorge Robledo, Jorge Iván Ospina y Claudia López.

También confiesa que le duele la falta de representatividad política que genera el constante ausentismo, además le incomoda que algunas votaciones sean motivadas por el bloqueo a un partido político y no por el espíritu de las leyes que se están impulsando.

Duque admite que si las leyes le permitieran a un senador en ejercicio pasar a ser ministro,no le aceptaría esta dignidad al presidente Santos, a pesar de haber trabajado con él en el Ministerio de Hacienda. Las razones son sencillas: no comparte la manera como se ha manejado la política fiscal y el proceso de paz; además, considera que ha habido ausencia de política industrial. Citando a Churchill, ratifica que es posible “cambiar de partido por cuestiones de principios, pero no de principios por cuestiones de partido”.

Por ahora, los fines de semana se los dedica a leer, escribir y a sus tres hijos: Eloisa, a quien le encanta leer y pintar; Matías, que juega el fútbol y escucha rock, y Luciana, quien ocasionalmente ve la plenaria del Senado y solo duerme tranquila una vez su papá haya intervenido.

El deseo de Iván Duque en los próximos tres años es destacarse como uno de los mejores senadores y que los resultados hablen por él. Por lo visto hasta el momento, ya está avanzando en ese camino.

Fuente: Revista Dinero.com  http://goo.gl/oLqUI4

 

 

 

 

 


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