Plenaria 1 diciembre de 2015

* Intervención 1

Presidente, yo creo que en la línea que usted había planteado originalmente y para darle el debido curso al debate, yo sí solicito respetuosamente que entonces sometamos a votación la ponencia del Senador de José Obdulio Gaviria, y de tal manera darle seguimiento secuencial al debate. 

Muchas gracias.

 

* Intervención 2

Muchas gracias señor Presidente. Yo creo que este debate de alguna manear tiene una gran trascendencia, y preocupa que a veces este debate termine cayendo en unos terrenos de maniqueísmo: paz, guerra, guerreristas, pacifistas, enemigos de la paz, amigos de la paz, yo creo que esos términos poco contribuyen a este debate.

Yo creo que esos términos poco contribuyen a este debate yo creo que aquí los temas de fondo empiezan, porque en septiembre del 2012 el Presidente de la República le dijo a los colombianos, que este proceso de negociación, que duraría meses y no años, se sometería a un proceso de refrendación, y el Jefe del Estado empezó a invocar en sus intervenciones, la palabra referendo, no ningún otro de los mecanismos de participación ciudadana, hasta el punto que el propio Gobierno, introdujo reformas a la ley para que ese referendo, con el cual se quería refrendar los acuerdos, se pudiera adelantar coincidentemente con otras elecciones.

Esa propuesta fue cuestionada en su momento doctor Horacio Serpa, y fue cuestionada, porque cuando se creó el mecanismo de referendo, para buscar la participación plural, directa del pueblo colombiano para pronunciarse, no se quería que esa elección estuviera contaminada de las maquinarias partidistas, pero aun así se hizo la reforma, y se hizo preservando el umbral del 25% del censo electoral de participación. Ahora, las bondades que tenía ese referendo como lo dijo también la Corte Constitucional, fuera de ese umbral del 25% de participación, tenían que ver con la posibilidad de darle una oportunidad de votación informada, Senador Andrade, para que el pueblo colombiano pregunta por pregunta pudiera esclarecer, las grandes dicotomías que se le plantean cuando también lo dijo el doctor Humberto de la Calle, cuando escribió sus memorias de la Constituyente, fue él quien siendo Ministro de Gobierno, fue a la Asamblea a defender ese umbral del 25% y en sus memorias dijo, que el referendo debería ser utilizado como mecanismo idóneo, para enfrentar esas dicotomías, a las cuales se somete al pueblo.

Y yo creo que la Corte, cuando moduló el referendo del 2003 buscó eso, mejorar la capacidad y el discernimiento pregunta por pregunta, y creo que inclusive como se había planteado allí, los colombianos hubiéramos podido asistir inclusive a ese mecanismo de refrendación, con la plena tranquilidad de ese umbral de participación, pero el Gobierno decidió cambiar el mecanismo y ha decidido optar por el plebiscito, en cuyo caso también podríamos decir, que el plebiscito en la ley tenía un requisito más alto que el del mismo referendo, porque exigía un umbral de participación del 50% del censo electoral.

No por capricho, sino porque el pueblo colombiano sus legisladores, entendieron que ese mecanismo de participación ciudadana, no puede convertir al ejecutivo en un convocante permanente del pueblo colombiano para generar una confrontación, entre los mecanismos de representación constituyente, el directo y el delegado que tiene el Congreso de la República, y sí limitar el instrumento para ciertas decisiones del Ejecutivo, que no implicaran quitarle funciones al órgano legislativo.

Creo que el Plebiscito también en su concepción podría generar debate, pero ese umbral original que tenía, era para limitar y diferenciar a los otros mecanismos de participación ciudadana. Hoy estamos viendo que el plebiscito también está siendo ultrajado como mecanismo, y es ultrajado porque estamos cambiando el umbral de participación, ya no del 50% del censo electoral, sino a una mayoría por el Sí, que equivale al 13%, lo estamos bajando, de ese pedestal de mayor exigencia por encima del referendo, a un nivel inferior por una sola vez, y estamos generando un precedente de manipulación de los mecanismos de debate popular, para acomodarlos cual sastrería a la medida de la urgente necesidad de obtener un SÍ a como dé lugar, y sorprende además, que se esté buscando para el Plebiscito del año 2016, básicamente las mismas mayorías que se necesitaron en 1957, que en ese momento equivalían al 33% de la población colombiana, en un país que hoy tiene 48 millones de habitantes y cuya votación por el Sí apenas será el 9% de la población.

Ya se deslegitima también la posibilidad de un voto informado pregunta por pregunta, ahora se quiere un bloque, un todo o nada, y se quiere además, Senador Villalba, abrir una vinculación directa con los mecanismos de implementación, es decir el pronunciamiento de una minoría, va a habilitar a que el Gobierno se sienta a sus anchas para el ejercicio de sus facultades que ha tramitado a través del Acto Legislativo, y para que además sustituya las funciones soberanas propias del Congreso.

Creo que como están planteadas las cosas en este proyecto, estamos acudiendo ante un contrato por adhesión. Senador Roosvelt, se nos ha dicho que nada está acordado hasta que todo este acordado, pero todo se quiere legislar sin que nada este acordado, qué paradójico que hoy estamos discutiendo un Plebiscito, sin saber cuáles van a ser los contenidos de ese famoso apretón de manos que se vendió con gran esperanza hace casi dos meses, y del cual hoy no conocemos cuáles son los componentes del aspecto de justicia. Ni siquiera se ha planteado acá qué tipo de pregunta se va a hacer en el Plebiscito, y yo me temo que aquí se está queriendo simplificar con el pueblo colombiano su capacidad de decisión.

Se nos dice que esto es entre la guerra y la paz, yo quisiera plantear, si esa es la dicotomía que vamos a definir, no es acaso la misma dicotomía que hay en el proceso de negociación, no sería entonces más fácil para el Gobierno acceder a todas las peticiones de las FARC, para que no hubiera más conflicto con esa misma lógica. No nos burlemos de la inteligencia del pueblo colombiano, aquí no se trata de paz o guerra, sino de que el pueblo colombiano se pueda pronunciar, sobre la calidad de un acuerdo que ya trasciende la obra de este Gobierno, este Gobierno en menos de tres años, ya habrá terminado, ya hoy es una especie en vía de extinción; entonces se pregunta uno, la paz que se construya es con la que va a tener que convivir la institucionalidad colombiana, no podemos simplificar ese tipo de debates.

Y además, creo que cambiar la ley para permitir que en un bloque, vayan todas aquellas cosas que las FARC ha venido exigiendo, le hace un gran daño a la democracia colombiana, se habla que el Presidente Santos fue elegido en segunda vuelta con el mandato de hacer la paz, con casi 8 millones de votos, y miren lo paradójico, queremos que con el 55% de esos votos ahora se le dé la validación a esos acuerdos.

Es más yo creo que hoy también tenemos que plantear en este debate, si existen las garantías y las plenas garantías, para aquellos que legítimamente tengan posiciones antagónicas con ese famoso Plebiscito, el Plebiscito de 1957, que tanto se aplaude como mecanismo para ponerle fin a la violencia partidista, no lo neguemos, también engendró una nueva violencia en Colombia, de aquellos sectores que se sintieron marginados de la participación política, de aquellos sectores que sintieron que lo que se dio fue una manguala, entre dos partidos para distribuir el poder y la burocracia estatal, y acuérdense que en ese plebiscito se habló inicialmente del Frente Nacional, por un período de 10 años y que en 1959 con un Acto Legislativo se prolongó, todas esas cosas engendraron violencia, pero además, porque se limitó la capacidad de que NO tuviera las garantías para poder convencer y persuadir al pueblo colombiano.

Y no es mentiras, Senador Andrade, porque ahí están los testimonios históricos de aquellas piezas de publicidad privada que aparecían en los periódicos de circulación nacional, en octubre del 57, que decía votar SÍ es votar por la transformación de Colombia, votar NO es apoyar a los amigos de la dictadura, financiado en ese momento por Fabricato, los hilos del futuro, así decía esa publicidad, y se permitió además que el sector privado en todos los medios de comunicación, financiara esa publicidad.

Por eso, el debate que tenemos hoy ante nosotros, independientemente de quien y en qué condiciones ejerza la legítima posición del NO, se garantice que el financiamiento de la campaña, así como la va a tener el Estado por el SÍ, en igual proporción la tenga el NO. Que el acceso a los espacios de televisión sean iguales en las mismas franjas. Que los mecanismos para disponer e informarle al pueblo colombiano sobre el acuerdo que firme el Gobierno con las FARC, tengan también la misma posibilidad de esgrimir los argumentos del NO, porque eso engrandece la democracia. No nos digamos mentiras, se necesita urgentemente limitar la publicidad Estatal, para que no se vaya a fletar los medios de comunicación, ojalá la publicidad Estatal saldo con fines de emergencia se prohibiera a 60 días antes de la votación, de cualquier mecanismo de refrendación y que dejáramos el espacio del debido debate de las ideas.

A qué nos estamos enfrentando con este debate, queremos realmente nosotros en esta Bancada, queremos ver una sociedad colombiana donde reine el imperio de la ley, queremos la paz, pero no una paz donde los terroristas impongan los miembros de la comisión de la verdad, queremos la paz, pero no una paz donde el terrorismo ingiera en la selección de los Jueces que les van aplicar la justicia, queremos la paz, pero no donde los criminales de lesa humanidad, eludan la necesidad de imperante de tener condiciones, privativas de la libertad en condiciones carcelarias para la penas ejemplarizantes a sus crímenes, queremos la paz, pero no donde al terrorismo se le premie con curules su larga carrera criminal, queremos la paz, pero donde la fortuna delincuencial de esa organización delictiva, sea puesta al servicio de la reparación efectiva de las víctimas, queremos la paz, pero no donde se sustituya la Constitución, se eliminen los poderes del Congreso y se le den facultades omnímodas limitantes de la soberanía del Parlamento al Ejecutivo.

Un Senador bastante pintoresco el día de hoy, se refería a los hechos de París, la pregunta es, existen semejanzas entre ISIS y las FARC, el mundo ya conoce esos hombres que son utilizados como bombas, que entran a lugares de público, para ser explotados y aniquilar cualquier cantidad de vidas, o que entran con la frialdad del criminal, a asesinar con tiros de gracias en lugares públicos.

No hay ninguna diferencia en esos hechos criminales con los que ha cometido las FARC, no se nos pueden olvidar los crímenes de Giovanna Ayara, que en el sur de Colombia transportaba dinamita amarrada al cuerpo y fue explotada por una carga asesina de las FARC, o del niño Heriberto en el Cauca en el Cauca, que también fue utilizado para violentar con los mismos mecanismos una estación de policía. No hay diferencia entre las bombas de Isis en Siria, y el incidente de Bojayá, no hay diferencia entre el asesinato miserable de cuántos periodistas en el Medio Oriente, con el crimen que se ejerció por parte de las FARC, que aniquilando a sangre fría a 11 Diputados. Pero si hay una diferencia, este país le ha apostado desde hace tiempo, a buscar una solución a veces conversada, negociada, con esos grupos bajo el entendido que puede existir un margen interno de apreciación.

Duele ver ese relativismo moral a veces, esa indignación frente a los unos y no frente a los otros, con los crímenes deleznables que han cometido, pero aceptando eso y aceptando que el margen interno de apreciación, nos da la posibilidad de buscar una solución negociada, esa solución negociada no puede ser consolidada sobre la impunidad, sobre el desvertebramiento institucional del país, sobre derrumbar las bases de una democracia creíble, sobre someter al pueblo colombiano a una elección, donde vaya con un conocimiento y con una voluntad viciada, donde se le diga que va a tener escoger entre paz o guerra.

Los colombianos queremos asistir a un debate franco, informado, donde sepamos lo que vamos a decidir, donde no se nos estigmatice por tener posiciones favorables o antagónicas, yo no considero que los que defienden ese acuerdo, sean sumidos, amigos de las FARC, como tampoco tolero que se diga que a quienes digan, que defienden los principios de justicia en este país son amigos de la guerra.

Nos une a nosotros la posibilidad de crear una sociedad distinta, una sociedad ejemplarizante con el crimen, y lo único que estamos haciendo con esta posición maniquea, que se nos está presentando el día de hoy, es deslegitimar por completo un proceso que requiere de la voluntad del pueblo colombiano, con unos márgenes amplios de participación, con unos umbrales creíbles, con un conocimiento informado, que realmente podemos construir un sociedad, donde impere la ley.

Muchas gracias Presidente.