La paloma y el cuervo

"La presencia de este criminal en la mesa es ofensiva para los familiares de sus víctimas."

Con bombos y platillos el gobierno y las Farc anunciaron la llegada del terrorista Hernán Darío Velásquez conocido como ‘el Paisa’ a la mesa de negociación de La Habana. Para algunos defensores del gobierno, el arribo del sanguinario cabecilla evidencia la participación de la línea dura de las Farc en el proceso y por otro lado el compromiso de los sectores “radicales” de las Farc con “la paz”.

No obstante los deseos de mostrar la presencia de alias ‘el Paisa’ como algo positivo, no existe duda alguna que este individuo es la encarnación de la degradación humana desde el terrorismo. En su prontuario están los 37 muertos de la bomba de El Nogal, el asesinato a sangre fría del gobernador de Antioquia Guillermo Gaviria, el exministro Gilberto Echeverri y ocho soldados, la toma del edificio Miraflores en el Huila, la toma de El Billar en Caquetá, el secuestro del avión de Aires, el asesinato del exgobernador del Huila Jaime Lozada Perdomo, entre otros.

La presencia de este criminal en la mesa es ofensiva para los familiares de sus víctimas, es humillante para las fuerzas militares y una burla para la palabra paz.

A pesar de esas reflexiones, no faltarán las voces que aplaudan su presencia y que digan que es mejor verlo de negociador en La Habana, que de francotirador en Colombia.

Pero más que su presencia en la mesa, lo que debería importarnos es el destino que le espera. ¿Tendrá pena carcelaria por los asesinatos de civiles indefensos en la bomba de El Nogal o serán tratadas estas conductas como delitos conexos a la mal llamada rebelión? ¿Será condenado por delitos de lesa humanidad o bastará un discurso de verdad para atenuar sus acciones? ¿Se le pedirá que diga la “verdad” que ya conocemos para ser tratado con guante de seda ante la justicia especial para la paz? ¿Pintará escuelas y dará charlas para mofarse de las condenas que han sido proferidas en su contra?

Lo cierto es que si un criminal como alias ‘el Paisa’ que no necesita confesión, no recibe una pena carcelaria ejemplarizante, estamos ante un proceso de total impunidad. Sus fechorías deleznables son tan graves o peores que las de aquellos que han sido condenados por la Corte Penal Internacional; o sencillamente semejantes a las de los más crueles integrantes del Estado Islámico, o a los individuos perseguidos por los tribunales de Ruanda, SierraLeona o Yugoslavia.

Más que la ya indignante presencia de alias ‘el Paisa’ en la mesa de La Habana, el mundo estará atento al destino de un hombre que se ha bañado con la sangre de civiles inocentes. Su llegada a los diálogos permitirá encarnar con nombre y apellido los reclamos válidos de un país que le exige a personas de su calaña pedir perdón y ser condenado a una pena carcelaria como mínima contribución a la existencia de una justicia creíble.

Si por el contrario alias ‘el Paisa’ sale triunfante y aprovecha la justicia transicional como manantial de impunidad, los colombianos esperaremos que sea la Corte Penal Internacional o la jurisdicción universal reconocida por varios países, la que se encargue que estos cuervos que hoy se visten de palomas tengan su merecido.

Kienyke
Bogotá, Colombia
Edición: Digital


1 Comentario

Please check your e-mail for a link to activate your account.